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 La vitamina A abre nuevas vías de tratamiento a las enfermedades crónicas Volver al índiceÍndice de noticias
 

Image courtesy of mikumistock/ FreeDigitalPhotos.net

 

 17/06/2014


El ácido retinoico, la forma oxidada de la vitamina A, se ha convertido en el foco de numerosas investigaciones en humanos y animales que están obteniendo esperanzadores resultados. Su capacidad de dirigir la diferenciación de las células madre y prevenir la muerte celular ha hecho que se investigue cómo emplearla contra la obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y cáncer.


 

El ácido retinoico es la forma oxidada de la vitamina A que tiene gran importancia en todos los animales vertebrados porque, durante el desarrollo embrionario actúa como guía para la diferenciación celular que dará lugar a los distintos órganos y tipos celulares del feto. Los tratamientos contra el acné son ricos en ácido retinoico y por ello se desaconsejan en caso de embarazo, ya que corren un riesgo elevado de malformación fetal.

Investigadores de la Universidad de Montreal han presentado sus trabajos en la Conferencia Anual de la Sociedad Canadiense de Nutrición celebrada este mismo mes en San Juan de Terranova y  ella han afirmado que el ácido retinoico, y por ende la vitamina A, tienen efectos reseñables en el tratamiento de la obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

En una primera investigación (1), comprobaron que animales tratados con vitamina A sufrían una serie de modificaciones en sus tejidos que eran claramente beneficiosas en términos de reducción del riesgo de enfermedades crónicas:

  • Redujeron los niveles de glucosa en sangre y la resistencia celular a la insulina
  • Redujeron su peso corporal y la cantidad de grasa abdominal
  • Disminuyó el tamaño de sus adipocitos

Todo esto ocurría significativamente en los animales tratados respecto a los no tratados con vitamina A, mientras que ambos grupos mantuvieron un nivel similar de actividad física y el resto de la dieta era igual.

La explicación biológica de este hecho es algo compleja pero muy interesante. Como hemos dicho, el ácido retinoico derivado de la vitamina A, participa en la maduración y la diferenciación celular y, entre los muchos procesos en los que interviene, guía a los pre-adipocitos para convertirse en grasa blanca o grasa parda.

La grasa blanca es una reserva de energía formada por la acumulación de triglicéridos que tiene la finalidad de poder afrontar aumentos inesperados de gastos de energía y además, no menos importante, también actúa como un tejido hormonal. En general, si el consumo de energía es mayor que los gastos durante un período prolongado, aumenta la grasa blanca y esto desregula su actividad hormonal.

La grasa parda también almacena los triglicéridos, pero en vez de tener una función hormonal, tiene la capacidad de producir calor (termogénesis). Esta función es imprescindible en los  bebés, donde la grasa parda es mayoritaria aunque ésta no desaparece completamente en la edad adulta.

Los adipocitos de la grasa parda se caracterizan por estar muy irrigados por vasos sanguíneos y por tener un elevado contenido en mitocondrias. Esto permite que, en condiciones de fío externo, los triglicéridos se separan en sus componentes, ácidos grasos y glicerol. Los ácidos grasos se oxidarán rápidamente produciendo calor. cheap replica watches Para que se dé la producción de calor y no de adenosin trifosfato (ATP), la molécula energética usada por las mitocondrias para el metabolismo energético general, hace falta la síntesis de una proteína de desacoplamiento mitocondial o UCP1.

Los investigadores han descubierto que ahí se encuentra el nexo de unión con la vitamina A ya que el ácido retinoico estimula la formación de esa proteína UCP1 y por tanto estimula la formación de grasa parda frente a la blanca. Además, se sabe que cuanta más cantidad de grasa parda se tiene, más elevado es el metabolismo basal del organismo.

 

La vitamina A también previene enfermedades cardiovasculares

Recientemente, este mismo grupo de investigadores, han realizado otros experimentos en ratones obesos resistentes a la insulina donde la exposición al ácido retinoico se tradujo en una mayor expresión de genes cardioprotectores (2).

Estos genes codifican para proteínas que actúan impidiendo la remodelación cardiaca adversa al evitar la acumulación de colágeno en el músculo cardiaco que provoca fibrosis. Esta fibrosis es una de las causas que más elevan el riesgo de infarto de miocardio y se debe a la apoptosis o muerte celular que ocurre más intensamente en los ratones obesos.

El ácido retinoico reduce la apoptosis celular o muerte programada de las fibras musculares del corazón rediciendo el riesgo de infarto.

Es experimento es muy preliminar dado que sólo se ha realizado con un grupo de 16 ratones por lo que sus conclusiones deben ser tomadas con cautela. Sin embargo, a abierto un punto de partida para nuevas investigaciones que puedan mejorar los tratamientos de los enfermos cardiovasculares.

 

El ácido retinoico en la prevención del cáncer

Desde los años 80, el ácido retinoico suele combinarse con los compuestos quimioterapéuticos en el tratamiento un tipo concreto de leucemia, la promielocítica aguda, un cáncer de rápido crecimiento. El ácido retinoico evita que las células inmaduras de de la médula ósea se transformen incorrectamente en células cancerosas y las dirige hacia su forma normal (3). Se ha probado este tratamiento para otros tipos de cáncer pero no ha dado resultado.

Sin embargo, otro de los trabajos más reseñados este año sobre este compuesto ha sido realizado por un equipo de la Universidad Thomas Jefferson (EE.UU.). Ellos han demostrado que, a través de un tratamiento con ácido retinoico, consiguieron derivar células pre-cancerosas de mama en células sanas. Estas células no solo cambiaron su morfología con el tratamiento sino que modificaron su expresión génica. Por desgracias, las células inidentificadas como cancerosas no respondieron al ácido retinoico (4).

 


Mientras los investigadores encuentran la manera de emplear el ácido retinoico para tratar las enfermedades crónicas, quizá podamos protegernos de ellas aumentando el consumo de alimentos ricos en vitamina A. Los más destacados son los huevos, la leche, tubérculos como la patata o la zanahoria, las espinacas, el melón, etc.


 

 

Referencias:

1.- Manolescu et al. All-trans retinoic acid lowers serum retinol-binding protein 4 concentrations and increases insulin sensitivity in diabetic mice. J Nutr, 2010;  140 (2): 311-316.

2.- Manolescu et al. Natriuretic peptide and other cardio-protective genes are stimulated by Vitamin A (retinoid acid), preventing apoptosis and fibrosis in obese-diabetic mice heart. Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism, Abril de 2014. DOI: 10.1139/apnm-2014-0005.

3.- Breitman et al. Induction of differentiation of the human promyelocytic leukemia cell line (HL-60) by retinoic acid. Proceedings of the National Academy of Sciences, 1980; 77 (5): 2936-2940.

4.- Arisi et al. All trans-retinoic acid (ATRA) induces re-differentiation of early transformed breast epithelial cells, International Journal of Oncology, Abril de 2014. DOI: 10.3892/ijo.2014.2354

 

Noticia elaborada por Noemí López Ejeda (Asociada SEDCA) @LopezEjedaN en Twitter

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