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Cebada
La mayor parte se dedica a la alimentación animal, aunque una buena parte encuentra su uso en la producción cervecera (se fabrican en el mundo más de 900 millones de Hl de la bebida). Siglos atrás, también era cotidiano su uso en la alimentación humana.
Actualmente, la mayor parte de la cebada para consumo humano se dedica a la industria cervecera y una parte menor a la producción de güisqui y a derivados de la malta. La malta en sí no es más que cebada germinada (tras mantenerla macerando en agua) en la cual se producen importantes cantidades de amilasas que degradan rápidamente su almidón. La malta tostada es el punto de partida de la fabricación de los sucedáneos del café tan usados anteriormente.
Centeno
Tradicionalmente, ha sido un cereal panificable que daba productos de peor calidad que el trigo pero indispensables en terrenos y climas que no permitían el cultivo de trigo. Sigue usándose por tradición este pan en países de Centroeuropa y Escandinavia. Su masa no tiene las mismas características panarias que la del trigo: es menos elástica, produce al fermentar mucho gas pero no lo puede retener bien y retiene bastante agua. En consecuencia, su pan es denso, obscuro, con un sabor y aroma peculiares e intensos, ligeramente ácido.
Curiosamente, el pan de centeno tiene menos valor calórico que el de trigo y es menos digerible. Sus proteínas tienen mayor valor biológico al tener más lisina. Es más rico en hierro y en calcio.
Su grano se usa para fabricar el bourbon (güisqui americano) y también en la fabricación de un determinado tipo de ginebra.
Avena
Es muy popular en algunos países (Inglaterra y otros anglosajones) en su forma de copos para desayunos (su forma más popular de presentación es el müesli). Su uso en gachas y sopas ha decaído mucho.
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