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Alimentación

Alimentos transgénicos

¿Qué son?

Son productos alimenticios que han sido manipulados genéticamente, precisamente su nombre correcto es ese "alimentos manipulados genéticamente".
La primera noticia de estos alimentos se remonta a dieciséis años atrás, cuando un grupo de investigadores publicó en "Nature", quizás una de las revistas de mayor impacto mundial en aspectos científicos, que habían logrado transferir selectivamente un gen a una planta.
Durante siglos, los agricultores han ido mejorando las características genéticas de sus cultivos mediante los tradicionales procedimientos de selección y cruce de variedades, pero siempre entre especies afines. Frente a este tosco y azaroso procedimiento, las nuevas técnicas de ingeniería genética permiten introducir selectivamente, genes de bacterias y otros microorganismos en plantas, para mejorar a voluntad, sus características. Pronto se abrió un horizonte de posibilidades tecnológicas, con revolucionarias implicaciones en la agricultura, se podían obtener desde plantas resistentes a las plagas o con un crecimiento acelerado, a vegetales capaces de crecer en condiciones ambientales hostiles, pudiéndose abandonar los pesticidas, en muchos casos.
A partir de entonces, Canadá y Estados Unidos comenzaron a usar y comercializar estos alimentos y hace cuatro años, se introdujeron en Europa, a través de Inglaterra.

¿Qué tipo de plantas transgénicas se comercializan en Europa y en España?

Si hacemos un poco de historia, la primera planta que se manipuló en Estados Unidos desde un punto de vista comercial, fue un tomate que madura lentamente (al haber regulado el gen correspondiente a la maduración); posteriormente fueron otros vegetales, principalmente el maíz con variedades más resistentes al frío (gracias a la incorporación de un gen de un pez procedente de zonas polares, que soporta las bajas temperaturas muy bien); otras con resistencia a plagas y herbicidas... aunque las variedades que primero se comercializaron fueron las de soja.
Hoy en día existen en el mercado americano muchos vegetales transgénicos y en estudio e investigación cada vez hay más (alfalfa, remolacha, ciruela, melón, fresa, naranja, girasol, patata, calabaza...). Incluso hay algunas plantas muy curiosas, como es el caso del tabaco, en el que unos científicos franceses han creado unas plantas capaces de producir hemoglobina, o lo más reciente, que es un tomate manipulado por unos científicos ingleses y que aparece con un contenido en carotenos tres veces mayor que lo que poseen los tomates habituales.
En Europa, la reglamentación es más estricta que en América y por ello aún no hay demasiados productos de este tipo, entre otras cosas por la dura normativa con respecto al etiquetado, que obliga a decir en todos los productos su origen transgénico. Por ejemplo, los derivados de la soja, que se utilizan hasta en 20.000 productos distintos, habría que especificarlos en todas las etiquetas.
En España, hoy en día se producen en Navarra y Zaragoza plantas de maíz transgénicas, que son resistentes a una plaga (la del taladro), así como una variedad de soja que le permite resistir una mayor cantidad de un pesticida concreto. En la actualidad, se están realizando en nuestro país más de 130 cultivos experimentales. De todas formas la superficie cultivada de alimentos manipulados genéticamente en España es de poco más de 20000 hectáreas, frente a los alrededor de 40 millones de hectáreas que existen en todo el mundo.

¿Cuáles son sus posibles beneficios?

Ya hemos ido comentando antes algunos posibles beneficios, pero pensemos en las posibilidades que tenemos con estas técnicas para alimentar a la población mundial. Pongamos un ejemplo muy significativo: en Asia se produce y consume el 90% del arroz mundial y este alimento aporta el 80% de las calorías de sus habitantes, pero los 540 millones de toneladas que se cosechan anualmente en el mundo, no son suficientes para asegurar el futuro alimenticio de más de medio planeta, se puede decir que de este cereal dependerán en el año 2025 unos 4600 millones de personas. La solución sería cultivar más arroz, pero las industrias, carreteras y ciudades han reducido la superficie cultivable, además los pesticidas, mano de obra y el agua son recursos cada vez más costosos. Pues bien, el Instituto Internacional para la Investigación del Arroz (que está en Filipinas) ha conseguido hibridar diferentes especies de arroz de todo el mundo (hay más de 140000 variedades) con el fin de reducir la altura de la planta a menos de un metro y conseguir así, que cada brote genere más granos sin partirse; están intentando acortar el periodo de crecimiento y maduración del grano de arroz de 160 a 110 días, para obtener más cosechas y además quieren preservar esta variedad genética, para combatir las plagas y enfermedades que le afectan (incluyendo genes que produzcan insecticidas que maten a las larvas de los insectos).

¿Cuáles pueden ser sus posibles efectos perjudiciales?

En los procesos industriales, algunas multinacionales introducen genes (marcadores de resistencia a ciertos antibióticos en las células manipuladas) para comprobar rápidamente y a gran escala, que su manipulación ha tenido éxito. Algunas organizaciones de carácter ecologista, sostienen que esta técnica puede incrementar el preocupante fenómeno de la falta de eficacia en muchos de los antibióticos conocidos y que la flora bacteriana humana podría reforzarse frente a dichos antibióticos. El Instituto Europeo de Prospectiva Tecnológica (con sede en Sevilla) ha avisado sobre un gen marcador que proporciona resistencia frente a algunos antibióticos (como la kanamicina y la neomicina).
Por otro lado, sin embargo, hay investigadores que comentan que esta alarma es exagerada, ya que el tubo digestivo humano aloja a grandes poblaciones de microorganismos y convive con ácidos nucleicos y proteínas extrañas, de modo que no hay riesgo de transferencia con el material ingerido.
Otro aspecto de la posible nocividad de estos alimentos son los efectos alergénicos, ya que la incorporación en alimentos conocidos de proteínas extrañas (formadas a partir de genes nuevos) puede incrementar los aspectos alergénicos. Uno de los debates más importantes se ha producido el año 1998 originado por un científico, Lajos Pusztai, del Instituto Rowett de Escocia que presentó unos resultados, en los que ratas alimentadas con patatas modificadas para producir lectina (sustancia con acciones insecticidas) habían sufrido depresiones en su sistema inmunitario, así como reducción en su peso y un crecimiento retardado. A partir de este planteamiento, que posteriormente se ha visto que no tiene visos de ser una realidad (aunque se magnificó por el despido de este científico de la empresa) no pasa un día que no aparezca en un sentido u otro, opiniones sobre esta posible acción perjudicial en el sistema inmunitario humano.

¿Esta el consumidor suficientemente protegido ante los posibles riesgos?

Se va cada vez más procurando, por parte de las autoridades correspondientes, que los productos que se lancen al mercado y hayan sido manipulados genéticamente, vayan con las máximas garantías.
La cumbre de Montreal, celebrada en enero de 2000, abrió un debate entre los países exportadores de grano y semillas manipuladas, Estados Unidos, Canadá, Argentina, Australia, Chile y Uruguay apoyados por Inglaterra, que no quieren un control a la libre circulación de estos alimentos aunque aceptan el "principio de precaución", debate que todavía no ha concluido. La Unión Europea tiene la seria intención de vetar todos los alimentos de este tipo que generen dudas científicas, y para ello demanda a los países miembros que tengan unos comités activos.
En España existe este comité, como consecuencia de la Ley de Biotecnología de 1994, se estableció la Comisión Nacional de Bioseguridad, que es el organismo que debe velar en nuestro país, por la seguridad de los ciudadanos, aunque la Unión Europea marca una serie de actuaciones generales, para todo producto que sea susceptible de sospechas sobre su seguridad para la salud o para el medio ambiente, o simplemente falta de información sobre su composición.
Podemos finalizar diciendo que cada vez la seguridad es mayor para este tipo de alimentos y que por su posible acción beneficiosa no se les puede ignorar en la bendita acción de luchar contra el hambre en el mundo.

Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación.
Asociación Científica no lucrativa. Fundada en 1986.