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Dietoterapia

Inmunidad y dieta

Los avances más importantes en la influencia negativa de los procesos relacionados con el sistema inmunitario en la nutrición de los individuos y los positivos de cómo una correcta alimentación influye en las alteraciones de este sistema se han impulsado de una forma notable a partir del descubrimiento del SIDA, hace unos veinte años. Aunque bien es cierto que otro tipo de procesos inmunodeficientes (que aparecen por otras causas distintas al SIDA) también se tratan con las mismas pautas dietéticas y el conocimiento e instauración de procedimientos para el VIH.
Cabe añadir antes de plantear los principales aspectos de la dieta en el SIDA, lo que debemos realizar en caso de otro tipo de infecciones sobretodo cuando cursan con fiebre alta, es decir procesos infecciosos que cursan con un fuerte desgaste metabólico. Aquí la dieta debe considerar que al haber este desgaste va a existir una pérdida de proteínas que debemos reponer en tanto en cuanto son formadoras de los tejidos del organismo y de los anticuerpos que luchan contra la infección y además hay un desgaste energético importante, por cada grado que se aumenta la temperatura del organismo, la energía necesaria para mantener la misma es un 10% más que la energía necesaria normal. En consecuencia las pautas generales en la infección serían: dieta con abundancia de agua, bastante energética( dentro de las apetencias del individuo en ese momento) y no muy grande en hidratos de carbono , grasas y colesterol que son nutrientes que para la producción de anticuerpos y para el desarrollo de la enfermedad no tienen la misma importancia de las proteinas. Incluso algunos ácidos grasos de los habituales en la dieta forman compuestos que ayudan a desarrollar el proceso inflamatorio. En cuanto a los micronutrientes, aunque se ha debatido mucho sobre la importancia o no de estos en procesos infecciosos, se deben tomar en cantidades importantes en forma de frutas y verduras (los zumos son una forma muy interesante de tomarlos en las infecciones) o bien en suplementos vitamínicos.

SIDA y dieta

Lo primero a considerar es que en este síndrome hay un proceso de malnutrición y deterioro progresivo que se va a manifestar por los siguientes signos nutricionales:

  • Falta de apetito que lleva hasta una anorexia que es más aguda cuanto peor es la situación de desarrollo de la enfermedad.
  • Aparecen lesiones por infecciones en la boca ( candidiasis es la más característica) y en el aparato digestivo alto que llevan también a la perdida de apetito.
  • Aparecen nauseas y vómitos debidos al proceso en sí o a la medicación y es otro aspecto a tener en cuenta en la nutrición.
  • Aparece fiebre y ya hemos comentado antes que es una cuestión a seguir en la dieta.
  • Otros aspectos que pueden tener su importancia como debilidad, falta de interés, etc.

En definitiva nos encontramos ante una persona que va perdiendo peso (en estos aspectos y algún otro que iremos viendo la situación nutricional se asemeja a la del paciente oncológico) presenta problemas de absorción, además los nutrientes que existen en el organismo van disminuyendo, al aparecer fiebre aumentan las necesidades energéticas( ya hemos dicho antes, un 10% por cada grado de más) con lo que se debe planificar una batería de objetivos que palien en la medida que sea posible esta problemática.
Los objetivos serán disminuir la pérdida de peso del individuo, darle una alimentación lo más agradable posible que le ayude a sobrellevar su enfermedad, si hay fiebre evitar que le suponga un problema nutricional importante e intentar reforzar su debilitado sistema inmunitario frente a infecciones oportunistas con un buen soporte dietético.

Normas nutricionales

Para ello tendremos en cuenta:

  • Kilocalorías. Se calcula las necesidades del individuo y como querremos que gane peso se le da por encima de éstas y si tienen fiebre, un 10% más por cada grado. Si lo tolera bien, para aumentar peso se le añadirán 500 Kcal a las necesidades habituales suyas.
  • Proteínas. Las necesidades son altas, de alrededor de 1,5 gramos/Kg/día que si el proceso va aumentando se recomienda que se aumenten también pero a veces por problemas renales del individuo está desaconsejado. La cantidad de 1,5 suele ser la habitual.
  • Hidratos de carbono. Como las cantidades de proteína están aumentadas nos podemos quedar en 50-55% del total de la dieta para este nutriente.
  • Grasas. La tolerancia varía según el individuo ,si aparecen diarreas u otros síntomas de malabsorción,, se debe disminuir la ingesta o utilizar aceites especiales de cadena media o corta que se absorben mejor.
  • Vitaminas y minerales. En casos ya avanzados, la suplementación está aconsejada y bajo prescripción facultativa se debe administrar. No se deben utilizar megadosis pues se ha visto que pueden tener efectos contraproducentes.
  • Líquidos. Debe existir una buena hidratación, y se aumentará cuando existan diarreas que son frecuentes en estos casos.

Con todas estas consideraciones, podremos establecer una dieta que no es complicada en principio pero que debe mantener al enfermo en las mejores condiciones posibles. En la actualidad existen preparados comerciales específicos para este tipo de enfermos, que como siempre nos podemos hacer la pregunta de si son realmente útiles para las personas con SIDA. La respuesta es afirmativa, tienen un equilibrio nutricional adecuado y además poseen un sabor y una textura muy buenos para su ingestión. Si ve dificultades para instaurar una dieta a un enfermo con VIH puede consultar a su especialista con respecto a estos preparados.

Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación.
Asociación Científica no lucrativa. Fundada en 1986.