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Nutrición

Utilización de los nutrientes. Digestión y absorción

Absorción

En el intestino delgado se produce el proceso absortivo, que consiste en el paso de nutrientes desde la luz del intestino (a través del epitelio que lo reviste) al interior de la pared intestinal, en la que tiene lugar su ingreso en la sangre y vasos linfáticos. El intestino delgado es con mucho el órgano digestivo más importante.
Los hidratos de carbono experimentan una hidrólisis (ruptura) que los transforma en monosacáridos (gracias a la acción de las disacarasas presentes en el borde exterior de la célula epitelial). Las grandes cantidades de los tres monosacáridos: glucosa, fructosa y galactosa, que el organismo es capaz de absorber no se explica si no es por la existencia de un mecanismo de transporte que bombee (de una forma activa) estos compuestos al interior de la pared intestinal. Posteriormente, estos tres compuestos son transportados desde los capilares a los vasos más grandes (y finalmente, a la vena porta), que les conduce al hígado. Allí, la fructosa y la galactosa se pueden transformar en glucosa que se transporta a los tejidos conforme a las necesidades de éstos o se almacena en forma de glucógeno (que se acumula en el hígado y en el músculo).
Se ha calculado que una persona podría absorber teóricamente hasta 10 Kilos de glucosa por día. Esto explica que después de comidas ricas en azúcares los niveles de glucosa en sangre aumenten rápidamente, lo que hace que se pongan en marcha los mecanismos de mantenimiento del plasma (secreción de insulina- inhibición del glucagón). La ingestión alimentos ricos en azúcares sencillos, hace que éstos se absorban rápidamente y aumente más la glucemia (concentración de glucosa en sangre), a diferencia de lo que ocurre con los hidratos de carbono de absorción lenta.
La glucosa que no utilizamos ni almacenamos en forma de glucógeno, se transforma en grasa y se acumula en el tejido adiposo. Esto ocurre cuando ingerimos glucosa en exceso.
Las grasas y otros lípidos, una vez preparados por la bilis (la bilis es capaz de aumentar la superficie de estas sustancias, de tal forma que se facilita el ataque de las lipasas), se degradan, obteniéndose principalmente ácidos grasos y colesterol, que son transportados (mayoritariamente, a través del sistema linfático) hasta la circulación general.
Para llevar a través de la sangre, a estos compuestos que son insolubles en agua, hasta el hígado y luego desde éste a los tejidos donde se necesitan o bien al tejido adiposo donde se almacenan, se necesita "un vehículo" (para que puedan moverse por un líquido acuoso como es la sangre), que son las lipoproteínas. Las lipoproteínas son fundamentalmente de cuatro clases: los quilomicrones, LDL, VLDL y HDL. Los quilomicrones son los principales transportadores de ácidos grasos (en forma de triglicéridos), las LDL llevan el colesterol hasta los tejidos ayudadas por las VLDL y las HDL transportan el colesterol sobrante al hígado.
Las proteínas son degradadas hasta los correspondientes aminoácidos que posteriormente se absorben, por una vía muy similar a la que siguen los monosacáridos (primariamente por transportadores específicos y gracias al concurso de los llamados mecanismos de bombeo). La mayoría de los aminoácidos llegan a los capilares y son transportados al hígado (por la vena porta. Puede que algunos se queden en la célula epitelial para su ulterior utilización, por ejemplo en la formación de nuevas células). Una vez en el hígado se utilizan o se distribuyen a las distintas células de nuestro cuerpo, en las cuales también se procede a su utilización.
Otros nutrientes, como las vitaminas, minerales y líquidos también son absorbidos a través de la mucosa intestinal.
Cada día aproximadamente, es un volumen de ocho litros de líquido, el que atraviesa en ambos sentidos la membrana intestinal, para disolver a los nutrientes. Este líquido es reabsorbido continuamente, y si se produce diarrea, hay una pérdida de este volumen, apareciendo la deshidratación y el consiguiente deterioro del proceso de la absorción.

Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación.
Asociación Científica no lucrativa. Fundada en 1986.