|
4.
Enfermedad cardiovascular, ingesta de cerveza y otros tipos de alcohol
Trabajos
relacionados con ingesta de alcohol y riesgo cardiovascular en general
- Vamos
a separar aquí tambien dos subgrupos: En el primero, realizamos
una revisión de los trabajos más generales sobre el tema,
como el del Instituto de Medicina Social de la Universidad Libre de
Berlín que realiza un estudio sobre el consumo de alcohol, los
patrones de salud y mortalidad en la población alemana (Hoffmeister
H y cols.,1999). Llega a la conclusión de que el 80% de hombres
y 55% de mujeres en Alemania beben, pero la mayoría de los consumidores
son ligeros (1-20 g/día) o moderados (21-40 g/día) y se
observa que cuanto más se bebe más aumenta el perfil lipídico
y la gamma GT. Los bebedores ligeros son los que tienen menores significaciones
de enfermedad cardiovascular, en consecuencia el trabajo sugiere una
ligera ingesta de alcohol para reducir los riesgos cardiovasculares.
- Un
meta-análisis realizado en el Departamento de Nutrición
de la Escuela de Salud Pública de Harvard estudia el efecto de
los lípidos y factores hemostáticos en la relación
de ingesta de alcohol y bajo riesgo coronario (Rimm EB y cols.,1999)
llegando a conclusiones como que una dosis diaria de 30 gramos de alcohol
incrementaba las concentraciones de HDL-colesterol, tambien se veían
afectados otros factores como apolipoproteina A y triglicéridos.
La conclusión es que las ingestas pequeñas de alcohol
se relacionan con el bajo riesgo cardiovascular por cambios positivos
en lípidos y factores hemostáticos.
- El
Centro de Epidemiología Danés de la Universidad de Copenhague
realiza un interesante trabajo sobre tipo de alcohol y mortalidad por
enfermedad cardiovascular (Gronbaek M, 1999) en el que después
de exponer todos los aspectos ya conocidos, comentados antes y que incluso
aparecerán después de relación de enfermedad cardiovascular
con alcohol observa que la correlación entre vino ingerido per
capita en diferentes países e incidencia de enfermedad cardiovascular
da lugar a pensar la hipótesis de un mayor beneficio del vino
que de la cerveza o de los licores. Se basa en trabajos de Renaud y
colaboradores pero no da resultados de relación de otras bebidas
con enfermedad cardiovascular. Sobre el mismo tema el Departamento de
Cuidados Primarios del Royal Free Hospital de Londres sugiere en su
trabajo (Wannamethee SG, Shaper AG, 1999) que la ingesta moderada de
alcohol esta relacionada con un bajo riesgo cardiovascular, pero no
con otras causas de mortalidad, además los grandes beneficios
del vino, puntualiza, están relacionados con características
de tipo de vida, como bajas tasas de obesidad y de tabaco.
- El
Departamento de Medicina del Royal Perth Hospital y el Instituto de
Investigaciones del Corazón del Oeste de Australia (Rakic V y
cols., 1998) estudian los efectos de los patrones de alcohol sobre los
lípidos sanguíneos en bebedores habituales, con una población
de 55 hombres sanos y una ingesta de 210-500 ml de alcohol por semana(3
a 6 bebidas por día), 14 eran bebedores de fin de semana y el
resto bebedores de diario. Más del 60% eran bebedores de cerveza.
Se les estudió durante cuatro semanas, se les hicieron análisis
y las siguientes cuatro semanas se les redujo la ingesta y se volvieron
a repetir análisis. En ambos bajaban los resultados de las apolipoproteinas
A I y A II; en los de diario bajaba el colesterol total y los triglicéridos
pero no las LDL; en los de fin de semana no cambiaba el colesterol pero
bajaban triglicéridos y subían LDL. Otros datos de potencial
efecto como incremento de HDL no estan descritos en este trabajo, que
tiene como puede verse algún resultado raro.
- El
Departamento de Bioestadística de la Universidad de Washington
en Seattle hace dentro del estudio de salud cardiovascular un apartado
de sueño diurno en 4578 adultos (Whitney CW y cols.,1998) de
65 años en adelante, que confiesan estar somnolientos durante
el día en un 20% del total, con los consiguientes problemas para
el desarrollo de su vida normal. Como conclusión nos dicen que
es común este problema, debido sin duda a disturbios nocturnos
que no les dejan descansar bien, como despertarse a menudo o roncar.
A veces va bien tomar pastillas para dormir, pero lo que se recomienda
es que no beban en la cena, o antes de ir a dormir ya que en estos casos
puede ser contraproducente.
- El
Hospital de Enfermedades Cardiovasculares de Berna (Seiler C,2000) hace
otro estudio de relación entre consumo de alcohol y enfermedad
cardiovascular y dice que una a dos bebidas por día se asocia
con un descenso del riesgo cardiovascular en un 30-50%. La equivalencia
es de una bebida por una botella de cerveza de un tercio,un vaso de
vino de 100 ml. o una copa de licor de 30 ml. aproximadamente al cambiar
las unidades del trabajo por otras más comunes para nosotros.
Nos dice que los bebedores moderados tienen menor riesgo cardiovascular
que los abstemios y se basa en la elevación que aparece en estos
casos de la HDL: Los bebedores excesivos pueden tener accidentes cerebrovasculares,
cardiomiopatía congestiva o hipertensión
- Sobre
estos efectos nos aparece una revisión de cerveza, vino y licores
y el riesgo de infarto de miocardio realizado por el Departamento de
Medicina del Hospital Albert Schweizer de Dordrecht en Holanda(Cleophas
TJ,1999) que viene a decirnos que las pequeñas dosis de alcohol
(1 a 4 bebidas por día) de vino, cerveza o licores son beneficiosa
para prevenir enfermedades coronarias, pero a partir de estos datos
los valores más altos y sobretodo unidos a otros factores de
riesgo son peligrosos para nuestra salud cardiovascular. En este mismo
sentido se encuentra un estudio realizado en la Universidad Munster
de Neuherberg (Keil U y cols.,1998)
- El
Servicio de Cardiología del Hospital 12 de Octubre de Madrid
(Rayo I, Marín E,1998) hacen un estudio sobre vino y corazón
dando una cantidad de 10 a 30 gramos de alcohol por día como
factor de prevención cardiovascular, y abundando en la situación
de que no hay datos que puedan propugnar una u otra forma de bebida
alcohólica ya que no hay pruebas concluyentes de la mayor o menor
bondad de una frente a otra, ni dentro de los vinos la separación
que se hace a veces entre uno y otro tipo de vino.
- El
Departamento de Nutrición de Harvard, (Rimm EB, Williams P, Fosher
K, Criqui M, Stamper MJ,1999) realiza un meta-análisis sobre
la ingesta moderada de alcohol y el riesgo de enfermedad cardiovascular
y los efectos que poseen los lípidos y factores hemostáticos
sobre este riesgo, llegando a resultados como cabía esperar de
relación causal de cambios en los lípidos a través
de una moderada ingesta alcohólica que lleva consigo una bajada
de riesgo de enfermedad cardiovascular.
- En
otro orden de ideas, en el Journal de Toxicología Clínica
aparece un artículo (Barceloux DJ, 1999) que habla del cobalto
y de su toxicidad (aunque como sabemos es necesario para la formación
de la vitamina B12, o tambien sabemos de sus aplicaciones en quimioterapia
y en pruebas de diagnostico por imagen) y relata la llamada cardiomiopatía
del bebedor de cerveza, bautizado así en Quebec en 1966 y relacionada
con una exposición de la cerveza a la presencia de cobalto y
otros metales.
- Sobre
este mismo tema el Departamento de Bioquímica de la Universidad
de Sevilla (Camean A y cols.,1998) ha hecho una determinación
de cobalto, manganeso y alcohol en cervezas, observando que los contenidos
son sumamente pequeños en las cervezas comerciales y no hay riesgo
de cardiomiopatías en la actualidad por la cerveza debido a estos
metales, ni siquiera en grandes consumidores.
Trabajos
relacionados con alcohol y ateroesclerosis
- El
primero que planteamos es el basado en el estudio Bruneck del Departamento
de Neurología de la Clínica Universitaria de Innsbruck
que se hace precisamente la pregunta de cual es la relación entre
consumo de alcohol y ateroesclerosis, y realizó un estudio de
población de hombres y mujeres de 40 a 79 años con un
principio en 1990 y luego un seguimiento en 1995. Las conclusiones son
que en el bebedor ocasional (una vez a la semana) no tiene ningún
efecto sobre la aterogénesis ese consumo y los bebedores moderados
tienen un riesgo menor que los no bebedores y por supuesto que los bebedores
excesivos. El dato de moderación lo sitúa en menos de
50 gramos/día. El motivo lo justifica por los efectos antitrombóticos
e inhibición de la acción aterogénica de las LDL.
No especifica el tipo de bebida alcohólica aunque en Austria
la cerveza es la predominante (Kielch S y cols., 1998)
- El
Departamento de Salud Pública de la Universidad de Kuopio en
Finlandia (Kauhanen J y cols.,1999) estudia los patrones de ingesta
alcohólica y progresión de la ateroesclerosis; lo realizó
con 764 bebedores de cerveza y 871 bebedores de licores. La mayor progresión
era para los bebedores de licores que toman del orden de una botella
de vodka en una sesión. Para los bebedores de más de 6
cervezas en una sesión el aumento tambien era alto, y para los
consumidores menores no era tan espectacular. La conclusión es
que las cantidades, sobretodo en estas cantidades tan elevadas disparan
las probabilidades de aparición de ateroesclerosis.
Trabajos
relacionados con alcohol y aspectos positivos
- Hay
tres trabajos sobre el tema que son del mismo grupo de trabajo del Departamento
de Fisiología del Instituto de Investigaciones en Nutrición
y Alimentación de Zeist en Holanda que en orden de antigüedad
nos hablan de dosis moderadas de bebidas alcohólicas en la cena
y composición de las HDL postprandiales. Con un consumo de 40
gramos en la cena y midiendo1, 3, 5, 9 y 13 horas después de
la cena se observa una elevación de triglicéridos entre
3 y 5 horas después, pero el colesterol y apolipoB no se modifican,
las HDL suben a las 13 horas y tambien otros parámetros se modifican
en estas distintas medidas (Hendriks HF y cols.,1998).
- En
el siguiente, que es continuación del anterior (Tol A van y cols.,1998)
se habla de que las LDL rebajan su concentración al cabo de unas
horas cuando hay esta ingesta de alcohol en la cena, que por cierto
no detalla el tipo de bebida alcohólica, habla de los tres, y
llega a la conclusión de que el incremento de HDL junto a la
bajada de LDL debido a una moderada ingesta de alcohol puede ser útil
en la protección frente a las enfermedades cardiovasculares.
Y en el último de la serie habla del incremento de la paraoxonasa,
una enzima asociada a las HDL que protege de la oxidación por
las LDL. Realizan un estudio de un moderado consumo de bebidas alcohólicas
frente a agua en 11 hombres de mediana edad y sanos y se ve que la aparición
de la enzima es cuantitativamente mayor en vino, cerveza, licores y
agua, estos datos sugieren que beber moderadamente incrementa las cantidades
de paraoxonasa y así evitamos en parte la acción de las
LDL (Gaag MS van der y cols.,1999).
- El
Departamento de Salud Pública de la Universidad de Uppsala se
pregunta si hay pruebas efectivas de la acción de la ingesta
moderada de alcohol para la prevención de riesgos cardiovasculares
(Svardsudd K,1998). Hace una revisión de la bibliografía
y no llega a conclusiones evidentes, entre otras cosas porque los mecanismos
propuestos son muy variados, seguramente hay más de uno implicado
y no hay evidencias que nos hagan contestar con rotundidad a la pregunta.
Trabajos
relacionados con fibrinógeno, alcohol y enfermedad cardiovascular
- Encontramos
dos trabajos sobre el tema, el primero del Departamento de Medicina
en la Universidad del Oeste de Australia, en el que estudia los efectos
del alcohol sobre la coagulación y los factores fibrinolíticos
(Dimmit SB y cols.,1998). Después de partir de la premisa de
la bondad del alcohol en cantidades pequeñas estudia los cambios
en la coagulación y la fibrinolisis debidos a este con un estudio
de 55 hombres que beben predominantemente cerveza durante 4 semanas,
y después otras 4 semanas con ingestas menores de cerveza de
las habituales en ellos, para finalizar con otras 4 en las que vuelven
a las ingestas habituales. Un incremento semanal de 92 a 410 ml de alcohol
se asocia con una bajada en el fibrinógeno sanguíneo y
recuento de plaquetas, pero incrementa el factor VII y el activador
de plasminógeno. Estos datos parecen explicar el factor de protección
del alcohol frente a los sucesos isquémicos y cerebrales. Se
concluye diciendo que los efectos fibrinolíticos y el balance
coagulante-anticoagulante depende de la cantidad, tipo de alcohol así
como de factores genéticos y de otro tipo que hay que seguir
estudiando.
- La
Facultad de Medicina de Paris-sur se hace la pregunta de si es el fibrinógeno
un posible enlace entre el consumo de alcohol y la enfermedad cardiovascular
(Mennen LI y cols.,1999). Para ello realiza un estudio con métodos
inmunonefelométricos de relación entre fibrinógeno
y alcohol en 4967 hombres y mujeres de 30 a 64 años entre 1994
y 1996. El consumo de alcohol se asoció fuertemente con el fibrinógeno
y concentraciones altas de este en los no bebedores y en los que bebían
más de 60 gramos por día, y era mayor para hombres que
para mujeres siendo la asociación con el fibrinógeno para
los licores y el vino, mientras que cerveza y sidra no lo tenían.
Asimismo, introdujeron la variable de que no fumadores y exfumadores
tenían unos valores más bajos de fibrinógeno que
los fumadores. Se concluye diciendo que si el fibrinógeno está
relacionado con la enfermedad cardiovascular, el efecto del consumo
moderado de alcohol puede explicarse tambien desde este parámetro.
Trabajos
de comparación de cerveza frente a vino en su relación a
la enfermedad cardiovascular
Como
existen varios trabajos, e incluso en algunos anteriores ya hemos visto
comparaciones entre ambas bebidas, vamos a intentar ir en orden cronológico
de los trabajos:
- En
Cardiology Review en 1998 encontramos un estudio prospectivo de 128934
pacientes hospitalizados por problemas coronarios que se les hizo un
estudio sobre beneficios adicionales del alcohol y les aparecían
resultados beneficiosos para consumos moderados pero sin distinguir
entre vino y cerveza (Klatsky AL, Armstrong MA y Friedman GD,1998).
- También
de 1998, en el Centro de Investigaciones Enológicas de la Universidad
de Montpellier (Carando S y cols.,1998) se llega a la conclusión
de que los efectos son más beneficiosos para el vino que para
la cerveza por los componentes fenólicos que posee el vino y
que, según este trabajo, no aparecen en la cerveza.
- El
Instituto de Medicina Preventiva del Hospital de la Universidad de Copenhague
en el estudio de la ciudad de Copenhague sobre el corazón, realizado
con 13329 hombres y mujeres de 45 a 84 años y seguidos durante
16 años, alcanza en sus conclusiones, cuando hace la relación
entre los tres tipos de bebida, a que el vino es más beneficioso
por los componentes adicionales que tiene en su composición (Truelsen
T y cols. 1998).
- En
el Hospital de San Pablo en Vancouver, nos hablan de que hasta ahora
era el vino la bebida de elección desde el punto de vista de
protección cardiovascular, pero la falta de efectos adversos
hace de la cerveza una elección más barata y útil
para estos beneficios, y esto lo demuestra con un estudio 5.033 personas
que bebieron vino y 5.033 que bebieron cerveza. Los efectos positivos
fueron los mismos y, sin embargo, la cerveza es más barata y
fácil de conseguir por lo que se decanta por esta (Innes G,1998).
- Otro
estudio realizado en el Departamento de Medicina del Hospital de la
Universidad de Harvard compara el tipo de bebida y el riesgo de infarto
de miocardio (Gaziano JM y cols.,1999) con 340 casos y el mismo número
de controles, llegando a la conclusión de que el efecto protector
es debido a la elevación de las HDL en los bebedores moderados
y no saca conclusiones sobre el tipo de bebida, parece que el vino sale
algo superior en cuanto a factor protector, pero no significativamente
frente a cerveza o licores.
- El
Departamento de Medicina Preventiva y Social de la Universidad de New
York, en Buffalo hace algunas apreciaciones sobre el cuestionario de
frecuencia en la alimentación de Harvard (McCCann SE y cols.,1999).
En él no se puede realizar una valoración total porque
hace estimaciones de alcohol global y de licores totales pero no de
vino y cerveza, además le salen valores más altos que
en otros cuestionarios de USA como es el de patrón de bebidas
alcohólicas, con lo cual no es muy útil para estas comparaciones.
- Sobre
cerveza, vino y mortalidad en hombres de mediana edad en el este de
Francia hay un trabajo ( Renaud SC, Gueguen R, Siest G, Salamon R,1999)
del Instituto de la Salud de Burdeos en que tras un estudio prospectivo
llegan a la conclusión de que el moderado consumo de alcohol
lleva asociado una más baja mortalidad cardiovascular, y que
el consumo también moderado de cerveza y vino reduce el riesgo
cardiovascular.
Trabajos
sobre homocisteína, alcohol y enfermedad cardiovascular 
- De
los dos estudios que tenemos ,el más antiguo habla de la enfermedad
cardiovascular y la homocisteína en una cohorte, realizado en
el Departamento de Patología Química de la Universidad
de Pretoria (Ubbink JB y cols.,1998) que nos habla de la asociación
entre elevadas cantidades de homocisteína circulante asociadas
a una prevalencia alta de enfermedad cardiovascular. Utilizando una
cohorte de 2290 hombres entre 50 y 64 años, en un seguimiento
de 5 años, 56 tuvieron un infarto fatal, 77 un infarto no fatal
y 21 tuvieron signos de haber sufrido infarto sin síntomas. En
todos ellos las cantidades de homocisteina eran mayores que en los que
no habían tenido nada. Después de buscar diferencias en
edad, clase social, tipo de vida, alimentación, etc. se llegó
a la conclusión, desde el punto de vista del alcohol, que al
ser la cerveza la bebida preferida en la zona de la cohorte, la ingesta
moderada de ésta, por su contenido en ácido fólico
era un factor de reducción de la homocisteína sérica.
- Otro
trabajo nos habla del efecto del consumo de vino tinto, licores y cerveza
sobre la homocisteína sérica, esta publicado en Lancet
(Van der Gaag MS y cols., 2000) y nos dice que después de un
moderado consumo de vino tinto y de licores se incrementa la homocisteína
sérica, pero no así después de un moderado consumo
de cerveza. Tambien la vitamina B6 parece prevenir el riesgo inducido
por el alcohol con respecto a la homocisteina sérica.
Trabajos
sobre antioxidantes, alcohol y enfermedad cardiovascular
- Hay
dos trabajos del mismo grupo en el Journal of Nutrition Biochemistry
que son experimentales y nos hablan uno de la influencia de la materia
seca de diferentes bebidas alcohólicas sobre lípidos,
proteínas y actividad antioxidante en el suero de ratas (Gorinstein
S y cols.,1998). El trabajo esta hecho con 60 ratas Wistar divididas
en tres grupos experimentales y uno control. Los resultados que aparecen
son que la materia seca de vino y cerveza son las más efectivas,
ejercen efectos antioxidantes de beneficio lipídico, reduciendo
el colesterol total, los triglicéridos y los peróxidos
lipídicos y elevando las HDL.
- El
otro, publicado en la misma revista unos meses después, es una
continuación del anterior pero aquí se les dio a las ratas
vino y cerveza en forma natural, y resultó que no había
diferencias significativas entre estos y la ingesta en forma liofilizada
que habíamos visto en el trabajo anterior, por lo que en la materia
seca es donde aparecen en ambos casos los polifenoles que tienen esta
acción tan importante en ambos casos (Gorinstein S y cols.,1998)
- Un
trabajo del Centro de Investigación en Antioxidantes de la Escuela
de Ciencias Biomédicas Guy de Londres analiza los antioxidantes
de cebolla,tomate, berenjenas y manzanas y la actividad posible que
pueden tener (Paganga G y cols. 1999) así como la actividad y
contenido de algunas bebidas alcohólicas y hace una comparación:
la actividad antioxidante de un vaso de vino tinto (150 ml) es la misma
que la de 12 vasos de vino blanco, la de dos tazas de té, la
de 4 manzanas, la de 5 porciones de cebolla, la de 5,5 porciones de
berenjena, la de 3,5 vasos (de 500 ml) de cerveza, la de 7 vasos de
zumo de naranja o la de 20 vasos de zumo de manzana.
- El
Departamento de Medicina del Hospital Real de Perth en la Universidad
del Oeste de Australia habla de alcohol, radicales libres y antioxidantes
(Puddey IB y cols. 1998) Trata la teoría de que los compuestos
polifenólicos ejercen de agentes quelantes de los radicales libres
con lo que la formación de LDL-colesterol es menor y puesto que
en las bebidas alcohólicas existen estos compuestos su poder
antiaterogénico parece más que probable, aunque se necesitan
más pruebas.
- El
Instituto de Patología Médica de la Universidad Católica
de Roma estudia como afecta la cerveza al stress oxidativo en las ratas
(Gasbarrini A y cols.,1998) . Se les dio a las ratas tres diferentes
dietas isocalóricas durante seis semanas: una conteniendo cerveza,
otra con un suplemento de alcohol y otra sin alcohol. Las que habían
tomado cerveza tenían un hígado con una gran predisposición
en sus lipoproteinas a resistir la oxidación lipídica,
mejor que las que no habían tomado y mucho mejor que las que
habían tomado alcohol, aunque los niveles de antioxidantes no
eran muy distintos en los tres grupos
|